Estamos en el siglo XXI, y hasta la casa más humilde es moderna de alguna forma. No sé si sucederá en todos los países, pero al menos en Chile aveces me encuentro con casas muy simple y humildes (como la de la imagen, pero no tanto), pero que dentro tienen una TV pantalla plana que ya quisiera tener yo, o una antena satelital, o un celular de última tecnología.

Pasa algo muy curioso (y que no tienen en cuenta algunos economistas y políticos), creo que si los pobres tuvieran un poco más de dinero seguirán viviendo en las mismas condiciones pero con algunos destellos mágicos de tecnología. Supongo que pasa por no enseñar a gastar, o por no tener prioridades claras.
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