Algunos futbolistas hacen uso de sus habilidades en actuación cuando son golpeados por el rival, y esto es bastante normal. Pero Dida cruzó la barrera; en pleno partido del Milan con el Celtic (caía el Milan 1-2) un hincha entró a la cancha y le dio una palmadita en su rostro (casi un cariño), el arquero sale tras de él pero al ver que no lo alcanza se tira al suelo. Y eso no fue todo, después de estar revolcándose en el suelo tuvieron que ir a atenderlo hasta con la camilla. Señores de la RAE, ya tienen un nuevo significado para exageración.
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