En Japón el problema con los pervertidos se ataca de forma frontal. Uno que es tercermundista (¡yupi!) no está acostumbrado a este tipo de letreros pero en un país donde la tecnología es vital hay que actualizarse también en cuanto a normas: ¡Guarda ese teléfono móvil maldito depravado o te sacamos a patadas!.

¡Si te gustó este post puedes suscribirte a mi feed!






